La Toscana I: Volterra y San Gimignano

San Gimignano

La región de la Toscana está considerada una de las más bonitas de Italia, y la verdad es que razones no le faltan. Durante nuestro viaje en coche por esta zona del país pudimos visitar algunos de los pueblos toscanos más bonitos. Tras pasar por Lucca y Pisa, y antes de finalizar nuestra ruta en Florencia, pasamos cuatro días recorriendo lo mejor de la Toscana. En los siguientes posts os detallaremos nuestro recorrido y os lo contaremos todo acerca de los pueblos que visitamos. En este primer post nos centraremos en Volterra y San Gimignano, dos auténticas joyas medievales perfectamente conservadas que constituyeron la primera etapa en nuestra aventura toscana.

Nuestra ruta (procedentes de Pisa y con Florencia como destino final) incluye los siguientes pueblos de la Toscana: Volterra, San Gimignano, Monteriggioni, Siena, Montalcino, Pienza, Montepulciano, Cortona, Arezzo y el Valle del Chianti.

Volterra: una población de origen etrusco

Nos marchamos de Pisa a primera hora de la mañana y no tardamos demasiado en recorrer los escasos 70 km que nos separan de Volterra. En mitad del precioso paisaje toscano, Volterra se erige en lo alto de una colina. Aunque no es una población muy grande, entre sus murallas conserva casi 3.000 años de historia. Su origen se remonta a los etruscos, de los cuales se conservan numerosos vestigios.

Rincones con encanto en Volterra.

La huella de los romanos tampoco pasa desapercibida, como demuestran las ruinas de su magnífico teatro romano. Asimismo, Volterra ha mantenido el trazado medieval de sus calles, por las que es un placer pasear a pesar de las numerosas cuestas. Y no hay que olvidar el legado renacentista, que también ha dejado huella en ella. Por todo ello, Volterra es una auténtica joya y una visita absolutamente imprescindible a la hora de conocer la Toscana. Os mostramos a continuación todos los tesoros que esconde.

La suerte de encontrar un aparcamiento gratuito

Antes de empezar nuestra visita a Volterra debemos solucionar un tema práctico: dónde dejar el coche. Tanto aquí como en el resto de pueblos de la Toscana, la circulación de vehículos por el interior de las poblaciones está restringida a los residentes. Esto obliga a los visitantes a aparcar junto a las principales entradas. Aunque si se tiene mucha suerte es posible encontrar algún hueco donde dejar el coche gratis, normalmente no queda más remedio que dejarlo en los parkings de pago o en la zona azul. Volterra no es ninguna excepción y, después de dar un par de vueltas sin encontrar un sitio libre, nos vamos haciendo a la idea que nos va a tocar pagar por aparcar.

Por eso no nos podemos terminar de creer la suerte que tenemos cuando vamos a parar, sin saber muy bien cómo, a un amplio aparcamiento gratuito (o al menos lo era en las fechas de nuestra visita). Se trata del parcheggio Sant’Andrea, al final del todo de la avenida Vittorio Veneto. Además de ser un aparcamiento, también hace las funciones de mirador.

Desde allí se tiene una panorámica excelente de Volterra. Quizá el motivo por el que es gratis aparcar allí es porque queda un poco alejado del centro. Aún así, no se tardan ni diez minutos en llegar a la Porta Marcoli, una de las puertas de la muralla que nos conduce al interior del casco histórico de Volterra.

Maestros del alabastro

Una vez dentro, lo mejor es dedicarse a pasear por sus empinadas callejuelas. Nosotros empezamos el recorrido por la Via Orti di Sant’Agostino, que desemboca en la Piazza XX Settembre. En esta calle es donde nos topamos con el primero de muchos talleres donde se trabaja el alabastro. Esta piedra, de color blanco y muy blanda y maleable, es uno de los sellos de identidad de Volterra. Ya era bien conocida en la época de los etruscos, que la empleaban con fines ornamentales. Esa tradición se ha mantenido hasta hoy en día y en Volterra hay verdaderos maestros del alabastro.

En las calles de Volterra abundan las tiendas en las que comprar figuras hechas de alabastro.

Muchos de los talleres se pueden visitar, como el que nosotros nos encontramos en la Via Orti di Sant’Agostino. Se trata del taller de alab’Arte, donde pudimos contemplar las fantásticas creaciones de los artistas, a los que también observamos trabajar en una de sus obras. No compramos nada, así que no sabemos si los precios son razonables o no. Pero sin duda la belleza y la delicadeza de los jarrones, las figuras y las esculturas, prácticamente translúcidas, es indiscutible.

Piazza dei Priori: una joya medieval

Nuestro paseo nos lleva por las calles Antonio Gramsci y Giacomo Matteotti. Las dos son muy animadas y están llenas de tiendas.

Volterra

Casi sin proponérnoslo llegamos al epicentro de Volterra: la magnífica Piazza dei Priori. Esta plaza, una de las más bonitas y mejor conservadas de la Toscana, es una de las razones por las que no hay que perderse una visita a Volterra.

En ella destaca el imponente Palazzo dei Priori. El palacio, junto con su torre, data del siglo XIII. Su fachada está decorada con los escudos de armas de los distintos gobernantes de la ciudad, ya que el Palazzo dei Priori era un palacio comunal, en el que los ciudadanos veían representado su poder en oposición al de la realeza.

El impresionante Palazzo dei Priori.
Algunos de los escudos de armas que decoran su fachada.

Frente a él, al otro lado de la plaza, se encuentra el Palazzo Pretorio, no menos imponente. En esta plaza es donde se encuentra la Oficina de Turismo, donde os facilitarán un mapa de Volterra.

El Palazzo Pretorio visto desde el Palazzo dei Priori. Destaca la Torre del Porcellino, que recibe este nombre por la estatua de un cerdo que hay en su parte superior.

Una visita al Palazzo dei Priori

Una visita a Volterra no estaría completa sin visitar el Palazzo dei Priori. Hoy en día es la sede del Consejo Municipal y algunas de sus salas están abiertas al público. En la página web del Ayuntamiento se informa del precio de la entrada y de los horarios. En principio, hay que pagar 5€ por persona para acceder a la planta principal, donde se encuentra el Salón del Consejo y otras dependencias palaciegas bellamente decoradas. Si no queréis pagar, podéis visitar la zona del palacio accesible gratuitamente.

Desde las ventanas del Palazzo dei Priori se pueden ver la cúpula y el campanario de la catedral.
Las calles de Volterra vistas desde las alturas.

No sabemos si nos colamos o si realmente es uno de los lugares que se pueden visitar sin pagar, pero pudimos acceder a la planta superior, en la que había una exposición fotográfica sobre la Toscana, e incluso pudimos subir a lo alto de la torre. Las vistas de la plaza y de los alrededores de Volterra son impresionantes desde allí. Dedicamos un buen rato a admirar el panorama antes de salir nuevamente a la calle.

Descubriendo los rincones con más encanto de Volterra

De la plaza y el palacio pasamos a visitar la bonita catedral de Santa Maria Assunta, no muy lejos de allí. La catedral data del siglo XI y en su interior destaca el bonito techo artesonado. Junto a ella se encuentra el Baptisterio, dedicado a San Juan Bautista, con una bonita fachada de mármol blanco y negro.

El interior del Baptisterio.

Nuestro paseo por las calles de Volterra nos lleva hasta la Via Porta all’Arco y la puerta de la muralla del mismo nombre. Ya llevamos un buen rato callejeando por el casco histórico y se nos ha hecho la hora de comer.

Via Porta all’Arco.

Llevamos unas porciones de pizza que hemos comprado por la mañana en un supermercado a las afueras del pueblo. Solo necesitamos encontrar un rincón agradable en el que sentarnos a comer. En nuestra búsqueda de ese rincón nos topamos por casualidad con una preciosa y diminuta iglesia. Al final del todo de la Via San Felice se encuentra la pequeña iglesia del mismo nombre, que data del año 1701. Al lado están la puerta y la fuente de San Felice, un tanto olvidadas por los visitantes.

La pequeña iglesia de San Felice.
El interior de la iglesia.

No muy lejos de allí, en la Via San Lino, encontramos unos bancos a la sombra de unas moreras. Nos sentamos a degustar nuestras pizzas mientras observamos a la poca gente que pasa por allí. Por suerte hemos podido reponer fuerzas, porque aún nos tenemos que acercar a otro de los rincones más destacados de Volterra: el Teatro Romano.

El Teatro Romano de Volterra

En la llamada Área Arqueológica de Vallebuona se conservan los restos de un magnífico Teatro Romano. Su estado de conservación es bastante bueno. Se aprecian perfectamente las gradas y aún se mantienen en pie una buena cantidad de columnas.

Justo detrás aparecen los restos de las termas romanas. Todo el conjunto se puede visitar pagando entrada, pero la verdad es que desde la calle se puede admirar perfectamente y no estamos seguros de que merezca la pena pagar para verlo más de cerca. Si os apetece también podéis visitar las ruinas de la Acrópolis etrusca, en el Parque Arqueológico Enrico Fiumi.

Una vista más amplia del Teatro Romano, con las antiguas termas al fondo.

Por último, cabe destacar la imponente mole de la Fortaleza de los Medici. No está abierta al público, pero es visible desde varios kilómetros a la redonda. Nosotros la podemos admirar al alejarnos de Volterra en dirección a San Gimignano. La enorme fortaleza consta de dos partes: la Roca Vecchia (del año 1342) y la Roca Nuova (del año 1475), que fue mandada construir por Lorenzo de Medici. El motivo por el cual no se puede visitar la fortaleza es que se trata de una cárcel de alta seguridad en pleno funcionamiento.

San Gimignano: la ciudad de los rascacielos medievales

La siguiente parada en nuestra ruta por la Toscana es San Gimignano. Esta pequeña población, declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, es una de las visitas estrella en cualquier ruta por la Toscana. Y tras pasear un rato por sus calles es fácil comprender el motivo.

Cuando llegamos procedentes de Volterra son las tres de la tarde. Lo primero que hacemos es ir a registrarnos al camping donde nos vamos a alojar. El camping Boschetto di Piemma está a las afueras de San Gimignano y no podemos dejar de recomendarlo por la gran calidad de sus instalaciones. Os contamos más cosas sobre él en este otro post. Tras terminar de montar la tienda de campaña nos vamos directamente a visitar San Gimignano.

Las vistas que tenemos de San Gimignano mientras vamos de camino hacia allí son fantásticas.

Podríamos haber ido en autobús, ya que hay uno que se coge frente al camping, pero como el horario es bastante limitado preferimos ir en coche. Tan solo hay 3 km desde el camping hasta el pueblo, de manera que también se puede llegar dando un paseo. Pero entre el cansancio acumulado después de estar todo el día andando y el sol inclemente que hace que pasemos un calor achicharrante, nos parece una idea malísima.

A estas horas nos resulta imposible encontrar aparcamiento gratuito en ningún lado. No nos queda más remedio que dejar el coche en uno de los varios aparcamientos de pago disponibles, a 2€ la hora.

Un impresionante centro histórico medieval

Nada más adentrarnos en el centro histórico de San Gimignano nos quedamos maravillados. La arquitectura medieval de sus calles se ha preservado perfectamente y es un placer pasear por ellas. Si uno consigue abstraerse de los grupos de turistas que invaden cada rincón del pueblo, se siente transportado automáticamente a la Edad Media.

Uno de los símbolos que han hecho famosa a la población de San Gimignano son sus altas torres. Se conservan trece de las más de 75 que llegó a tener en su época de mayor apogeo. Durante la Edad Media, las familias nobles y adineradas se afanaron en construir torres que, además de una función defensiva, simbolizaban el estatus y la riqueza de cada una. Competían entre ellas para ver quien la construía más alta, en una absurda lucha de poder.

Las Torri dei Salvucci vistas desde la Piazza del Duomo. Se las conoce como “las torres gemelas”.

Gracias a esas torres, San Gimignano ofrece un perfil único desde la distancia. Parece un Manhattan medieval, con estas torres a modo de rascacielos de piedra.

Un paseo por las calles de San Gimignano

La Via San Giovanni es la calle principal de San Gimignano. Está llena de tiendas donde comprar algún recuerdo.

Además, cuenta con dos museos de lo más peculiares. En el número 125 se encuentra el Museo de la Tortura, mientras que en el número 82 está el Museo de la Pena de Muerte. La entrada combinada que permite acceder a ambos museos cuesta 10€. Si sois de naturaleza particularmente morbosa, quizá os resulte interesante la visita. En la página web oficial tenéis toda la información disponible. Por cierto, en la Toscana abundan los museos de la tortura: además del de San Gimignano, también los hay en Volterra, Lucca, Siena y Montepulciano. Sin duda son un siniestro legado de la época medieval.

Piazza della Cisterna: el corazón de San Gimignano

El centro de San Gimignano lo ocupan tres hermosas plazas. La Piazza della Cisterna tiene una forma triangular y se llama así por la cisterna de agua que hay en ella y que data del siglo XIII. El pozo, en mitad de la plaza, es solo uno de sus puntos de interés. La Torre del Diavolo sin duda también atrae todas las miradas.

En esta plaza hay una heladería que se ha convertido en un lugar de visita obligada para los amantes del gelato italiano. Se trata de la Gelateria Dondoli, premiada durante varios años como la mejor heladería del mundo. La verdad es que los hemos probado más buenos, pero sin duda el helado de gorgonzola y nueces es de los más originales que hemos probado nunca.

Piazza del Duomo: un lugar perfecto para sentarse a descansar

A continuación de la Piazza della Cisterna se encuentra la Piazza del Duomo. Una escalinata conduce a la Colegiata de San Gimignano. Impresionantes frescos decoran las paredes interiores de la iglesia. La Torre Grossa, junto al Palazzo Comunale, es la más alta de todas las que se conservan hoy en San Gimignano.

Como se nos están derritiendo los helados que acabamos de comprar, decidimos sentarnos tranquilamente mientras nos los comemos. En la Piazza del Duomo hay unos grandes soportales con unos bancos de piedra. Encontramos un hueco vacío, aunque tenemos mucha suerte porque aquello está lleno de gente que se ha parado a descansar un rato.

Nos damos cuenta de que muchos vecinos de San Gimignano, todos ellos ancianos, se han reunido allí para charlar y observar a los visitantes. Algunos han instalado allí sus sillas de ruedas y pasan la tarde entretenidos, seguramente sin terminar de asimilar el furor que causa su pequeño y antaño tranquilo pueblo entre los turistas.

Otra perspectiva de la Torre Grossa.

Piazza delle Erbe: el mejor rincón desde el que contemplar las torres medievales de San Gimignano

Por último se encuentra la Piazza delle Erbe, que ofrece una panorámica inmejorable de algunas de las torres de San Gimignano.

Desde esta pequeña plaza se llega a la Rocca di Montestaffoli. Del antiguo castillo no queda apenas nada, pero las vistas panorámicas desde aquí son insuperables.

Con esto damos por finalizada nuestra visita a San Gimignano. Sin duda merece la fama que tiene, aunque eso implique una mayor afluencia de turistas. Pero todo queda olvidado mientras se pasea por sus callejuelas llenas de historia.

Mañana nos espera una nueva jornada recorriendo los pueblos con más encanto de la Toscana. Nos esperan Monteriggioni y Siena, que promete ser uno de los lugares más especiales del viaje.

1 comentario

  1. […] vamos a conocer el diminuto pueblo medieval de Monteriggioni y la señorial y elegante Siena. Tras nuestra visita a Volterra y San Gimignano del día anterior, estamos más que dispuestos a seguir descubriendo esta bonita región de […]

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