Disfrutando de la comida portuguesa: dónde comer en Lisboa

Si en el anterior post sobre Lisboa os hemos hablado de las mejores cosas que hacer en la ciudad, en este os vamos a hablar de todos los sitios en los que comimos durante nuestro último viaje a la capital lusa. La comida portuguesa es una auténtica delicia y en Lisboa se come de maravilla. A continuación os enumeramos los restaurantes, pastelerías y cafeterías en los que paramos a comer algo. Algunos fueron un gran cierto; otros, no tanto.

Disfrutando de la comida portuguesa

En el post con información general sobre Lisboa ya os dimos algo de información sobre la gastronomía típica lisboeta. Dos de sus ingredientes estrella (el cerdo y el bacalao) son muy comunes en la comida portuguesa y sirven de base para una gran variedad de platos. En la mayoría de casos la carne y el pescado se acompañan de patatas, arroz o verduras, como si de un plato combinado se tratara.

Es muy importante que tengáis en cuenta que en la inmensa mayoría de restaurantes os van a cobrar por el cubierto y por el pan y otros aperitivos (normalmente aceitunas y queso) que os servirán sin haberlos pedido. No son de cortesía: os los van a incluir en la cuenta. Es una costumbre extendida por todo el país y conviene saberlo de antemano para que no haya malentendidos. Si no queréis que os los cobren los podéis dejar a un lado sin tocarlos o pedir que se los lleven. No suelen ser muy caros, pero sabemos de gente que no estaba informada de esta costumbre y que se han molestado a la hora de pagar.

Por si os resulta de utilidad en vuestra visita a Lisboa, aquí van los lugares en los que disfrutamos de la deliciosa comida portuguesa.

1. Leitaria Anunciada

Largo da Anunciada nº1

Esta leitaria se inauguró el 8 de enero de 1927 y ofrece comida casera a precios bastante razonables. Cuenta con una terraza en la calle desde la que se puede contemplar el ir y venir del Elevador do Lavra, que está justo enfrente. Los azulejos que decoran la fachada del local son originales de la época. El interior del local está decorado de forma sencilla y con ese aire “viejuno” que le da un encanto especial. El día que fuimos nosotros la mayoría de clientela era local, lo que casi siempre suele ser buena señal.

En su página web podéis consultar la carta completa, aunque su plato estrella es la francesinha. Este contundente sandwich, originario de Oporto, no es apto para los que estén a dieta. Según dicen, la francesinha de Leitaria Anunciada es la mejor de Lisboa. Quizá tuvimos mala suerte y cuando fuimos a comer nosotros no tuvieron un buen día, pero la verdad es que las que nos sirvieron dejaban bastante que desear. El pan de molde estaba duro como una piedra y el filete de carne estaba correoso. Teniendo en cuenta que nos cobraron 10,95€ por una francesinha acompañada por unas patatas fritas, la verdad es que esperábamos mucho más.

En total pagamos 27,10€ por las dos francesinhas y dos refrescos (nada menos que a 2,60€ cada uno, un auténtico robo).

2. Restaurante Estrela

Rua de Santa Marta nº14

En este sencillo restaurante disfrutamos de la mejor comida durante nuestra estancia en Lisboa. Se trata del típico restaurante de barrio de toda la vida, en el que los parroquianos se juntan en la barra a tomar un café y a charlar con el dueño mientras ven pasar la tarde. Es de esos lugares auténticos, que son cada día más difíciles de encontrar, en los que prima el buen servicio y la buena comida por encima de la presentación. La decoración está anticuada pero todo está reluciente y limpio como una patena: se nota el mimo y el cariño dedicado al negocio.

A pesar de la mala calidad de la foto, se aprecia la sencillez del restaurante

Los dueños son un matrimonio mayor: el marido atiende la barra y las mesas, mientras que la mujer es la cocinera. La comida que sirven es casera y sin pretensiones, de la que hace que te acuerdes de tu abuela y te entre un poco de nostalgia. Pedimos unos calamares estofados con patatas y un bacalao con patatas hervidas y garbanzos. La comida se sirve en unas raciones más que abundantes y es una auténtica delicia. En resumen: auténtica cocina casera portuguesa a muy buen precio. Por los dos platos, el cubierto y dos botellas de agua pagamos solamente 17,10€.

3. Café A Brasileira

Rua Garrett nº122

En el corazón del Chiado se encuentra la cafetería más famosa de Lisboa. Inaugurado a principios del siglo XX, el local conserva su decoración original de estilo arte decó. Cuenta con una terraza en la calle que siempre suele estar llena de gente. Fernando Pessoa era un cliente habitual, igual que el resto de la élite intelectual lisboeta, y por eso le han dedicado una estatua. Aunque a nosotros nos hubiera encantado tomarnos algo en el Café A Brasileira, nos fue absolutamente imposible: tanto el interior del local como la terraza estaban atestados de gente.

Los precios son bastante razonables en vista de lo que a veces se cobra en locales históricos como este. Nos fijamos en el precio de un café solo (0,70€ en la barra, 1,00€ en la mesa y 1,50€ en la terraza) y de un café con leche (1,40€ en la barra, 1,70€ en la mesa y 2,20€ en la terraza) y nos pareció más barato que en otras cafeterías.

Como no pudimos tomarnos nada allí pero nos apetecía sentarnos en algún sitio, terminamos en la cafetería de la librería Bertrand, en la esquina de al lado. Acabamos pagando 4,25€ por un café con leche y un refresco, lo que nos pareció un atraco a mano armada.

4. Mercado da Ribeira

Praça Dom Luís I

Este mercado, que data de 1882, está viviendo una segunda vida gracias al auge de la comida gourmet. En 2014, tras un lento declive que llevó incluso al cierre de sus puertas, el mercado resurgió gracias a un nuevo enfoque empresarial. Tomando nota del éxito que en muchas otras ciudades europeas ha tenido este concepto, el mercado se ha transformado en un lugar en el que disfrutar de la mejor gastronomía de vanguardia. Se ha habilitado un espacio central con mesas comunales en las que poder degustar la comida que ofrecen los distintos puestos. Hay de todo: sushi, hamburguesas, pescado y marisco…

Aunque el lugar es interesante y la comida está buena, los precios son bastante elevados para lo que ofrecen. Este tipo de mercados nos parecen lugares estupendos pero algunos, como el Mercado da Ribeira, han perdido su esencia y se han convertido en espacios más dedicados al postureo que a otra cosa. Si tenemos en cuenta que ahora este mercado se llama Time Out Market creo que es fácil entender a lo que nos referimos. Aún así, puede ser una opción interesante para picar algo mientras se visita la zona de Cais do Sodré. No encontraréis la tradicional comida portuguesa pero sí podréis probar algo de cocina de autor.

Una parte del mercado ha conservado su función original y es fácil ver a los vecinos del barrio comprando fruta y verdura a media mañana

5. A Cultura do Hambúrguer

Rua das Salgadeiras nº38

Si os cansáis de la comida portuguesa (aunque no creemos que eso sea posible) o no podéis resistiros a probar una buena hambuguesa, este es vuestro lugar. Situado en pleno Barrio Alto, este agradable local sirve unas hamburguesas deliciosas. Los precios son bastante buenos: pagamos 17,70€ por dos hamburguesas acompañadas de patatas fritas y dos refrescos.

Hamburguesa Eusebio: pan negro, mayonesa de aguacate, bacon, cebolla, tomate, crema agria y piña. Para chuparse los dedos

6. Pão Pão Queijo Queijo

Rua de Belém nº126

Bocadillos enormes a precios imbatibles: así definiríamos este restaurante. Situado junto al Monasterio de los Jerónimos, es una magnífica opción a la hora de comer bien de precio mientras visitáis la zona de Belém. El local es bastante pequeño y no tiene la más mínima gracia, por lo que pedir la comida para llevar parece la mejor opción. Se pueden formar unas colas larguísimas, pero el personal de cocina es muy rápido y tendrán listo vuestro pedido en un periquete.

La lista de bocadillos y platos combinados es enorme, tienen millones de opciones entre las que elegir. Nosotros elegimos dos menús (bocadillo más bebida) por tan solo 4,75€ cada uno. En total pagamos 9,50€ y comimos superbién. Lo mejor es sentarse en el parque que hay enfrente del restaurante y comer tranquilamente a la sombra de un árbol.

7. Pastéis de Belém

Rua de Belém nº84-92

Después de comer en Pão Pão Queijo Queijo, nada mejor que tomar unos pasteles de nata como postre. Es una suerte que Pastéis de Belém sea famosa por los suyos y esté prácticamente al lado. De todos los dulces que se pueden comer en Lisboa, los más conocidos son los pasteles de nata. Estos pastelitos son el dulce estrella de la comida portuguesa y son una auténtica delicia, os lo aseguramos. Los que hacen en Pastéis de Belém tienen fama por una buena razón: son los mejores de la ciudad. Llegamos a esta conclusión tras probar los de muchas otras pastelerías. Aunque no hubo ninguno que no nos gustara, estos fueron nuestros favoritos.

Podéis elegir entre probarlos en el propio local o comprar unos cuantos para llevar. Aguantan perfectamente tres o cuatro días, así que son un buen recuerdo que llevarse a casa. Venden unas prácticas cajitas de seis unidades por 6,60€. No os asustéis al ver la cola que se forma a veces en la puerta: os atenderán muy deprisa.

8. Faca e Garfo

Rua da Condessa nº2

Muy cerca del Convento do Carmo se encuentra este pequeño y agradable restaurante. Fuimos recomendados por unos familiares y fue un gran acierto. Cuidado con el precio del cubierto y de los entrantes que os traerán: son bastante caros. El queso que nos ofrecieron estaba delicioso, pero costaba 4,95€. Nosotros ya nos habíamos fijado en el precio al consultar la carta, pero si no estáis atentos os podéis llevar una sorpresa al pedir la cuenta.

Comida portuguesa

La comida que nos sirvieron fue abundante y sabrosa, no tenemos ninguna queja. Como se puso a llover mientras comíamos, pedimos postre y café para hacer tiempo a ver si paraba. En total terminamos pagando 36,85€. Fue el sitio donde pagamos más por comer, pero un día es un día.

De postre, una deliciosa crema catalana. No es la típica comida portuguesa pero estaba muy buena

9. O Trigueirinho

Largo dos Trigueiros nº17

Localizado en el corazón de la Mouraria, este pequeño restaurante se llena bastante pronto a causa de su gran popularidad. Comimos de maravilla, aunque al principio quedamos un poco descontentos con el servicio. Después de sentarnos a la mesa, el único camarero que había en la sala tardó una eternidad en tomarnos nota. Fueron llegando nuevos clientes y los fue atendiendo, por lo que llegamos a la conclusión de que se había olvidado de nosotros. Por más que le hacíamos señas, el chico pasaba de nosotros. Cuando ya nos estábamos levantando para marcharnos sin pedir nada y muy enfadados, pareció reparar en nosotros. Al final el chico fue un encanto y nos atendió de maravilla, así que nos alegramos de no habernos ido.

La comida que sirven es casera y está buenísima, aunque son un poco lentos en servirla porque la van preparando sobre la marcha. Pedimos un arroz caldoso de pescado y un salmón a la plancha con verduras, todo absolutamente delicioso. Incluso pedimos el postre de la casa, cosa que fue un gran acierto. En total pagamos 24,70€, un precio más que razonable. Las únicas pegas que le pondríamos a este restaurante son la lentitud en el servicio y el humo de la cocina que invade toda la sala (por comentarios de otra gente parece que es algo habitual). Pero os aseguramos que merece totalmente la pena y no podemos dejar de recomendarlo.

10. Manteigaria

Rua do Loreto nº2

En este diminuto local del Barrio Alto sirven unos pasteles de nata riquísimos y muy bien de precio. Nos pedimos dos para llevar (el local es tan pequeño que el espacio para comer allí es prácticamente inexistente) y nos costaron 2,00€ en total. Nos los sirvieron en una cajita muy mona con un sobre de azúcar glass y otro de canela para espolvorear al gusto de cada cual. Lo mejor es sentarse a comerlos en un banco de la cercana plaza Luís de Camões.

El local es bastante popular a juzgar por la cola que se forma a veces. Pasamos por delante en varias ocasiones y siempre vimos gente esperando para entrar.

11. LXeeseCake

Rua Rodrigues de Faria nº103 (LX Factory)

En esta cafetería nos tomamos un merecido descanso después de pasar un buen rato deambulando por el recinto de LX Factory. El local es muy mono, con ese toque neoyorquino tan de moda últimamente. Su especialidad, como ya habréis deducido por su nombre, son los cheesecakes. No los probamos ya que en ese momento no teníamos hambre, pero a juzgar por su aspecto y su olor deben de estar deliciosos. El precio, eso sí, va acorde a la “modernidad” del lugar: por un cortado y un refresco pagamos 3,75€. Aunque los cheesecakes no formen parte de la comida portuguesa tradicional, a nadie le amarga un dulce, ¿verdad?

12. Vitaminas

Praça dos Restauradores nº76

Este local pertenece a una cadena y sólo sirven ensaladas de pasta y bocadillos. A nosotros nos vino muy bien para comprar algo de cenar que llevarnos al hotel donde nos alojamos. La comida está bastante bien, aunque no sea demasiado barata para lo que es. Se trata de una alternativa sana a la típica comida rápida. Pedimos una ensalada de salmón y gambas por 7,45€, un bocadillo de mozzarella y pesto por 6,75€ y un refresco por 1,70€. En total nos gastamos 15,90€. Correcto, sin más. No es la típica comida portuguesa pero os puede venir bien para cambiar de menú.

13. Ginjinha Sem Rival

Rua Portas de Santo Antão nº7

No queremos despedir este post  sobre la mejor comida portuguesa sin incluir este local. Aquí no se sirve comida, pero podréis tomaros un chupito de ginjinha por 1,40€. Este licor de cereza es bastante suave y es muy típico de Lisboa. Encontraréis montones de locales donde tomarlo, pero este es uno de los más reconocidos de la ciudad. Lleva en funcionamiento desde 1890 y es toda una institución.

Como veis hay montones de opciones entre las que elegir a la hora de disfrutar de la mejor comida portuguesa en Lisboa. Estos fueron los lugares en los que nosotros comimos, pero la oferta es tan grande que encontraréis el lugar que mejor se ajuste a vuestros gustos y vuestro presupuesto. ¡Que aproveche!

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