Wallace: un bonito pueblo minero en Idaho

Wallace

Cuando planificamos nuestro road trip por el norte de Estados Unidos para ir desde Seattle hasta Chicago, intentamos aderezar el recorrido con tantas visitas interesantes como fueran posibles. En el breve tramo de la I-90 que atraviesa el estado de Idaho pudimos parar a visitar el pequeño pueblo de Wallace.

Descubriendo Wallace: un centro histórico perfectamente conservado

Wallace está situado al norte de Idaho, a unos 20 km de la frontera con Montana. En medio de un bonito paisaje salpicado de montañas y densos bosques de coníferas, se encuentra este pintoresco pueblo minero.

Antiguamente dedicado a la minería de la plata, hoy en día Wallace compagina la extracción de plata con el turismo. Forma parte del National Register of Historic Places a causa de su importante valor histórico. De hecho, Wallace destaca porque la totalidad de su centro está incluido en este registro, cosa que no es nada habitual.

Las calles del centro de Wallace están llenas de tiendas.

Está muy bien conservado y los edificios de estilo victoriano han mantenido todo su encanto. Lo más recomendable es dar un tranquilo paseo por sus calles, ya que el pueblo es pequeñito y se recorre muy fácilmente a pie.

La esquina más bonita de Wallace es sin duda la intersección de las calles Bank y 6th Street. Destaca el Rossi Insurance Building, con su bonita torreta. Data de 1890 y es un perfecto ejemplo arquitectónico del estilo reina Ana.

El Rossi Insurance Building. En 1895, Herman Rossi compró el edificio y le añadió la segunda planta y la torreta.

Durante el llamado Gran Fuego de 1910, se desató un terrible incendio forestal que arrasó más de un millón de hectáreas de bosque del noreste de Washington, el norte de Idaho y el oeste de Montana. El fuego también se llevó por delante algunas poblaciones y Wallace no se libró de sufrir cuantiosos daños. Concretamente, un tercio del pueblo acabó destruido por las llamas. Por suerte, su precioso centro histórico se pudo salvar y ha mantenido su esencia hasta hoy en día.

Un pasado y un presente basados en la minería

A finales del siglo XIX, Wallace era una de las ciudades más importantes de Idaho. Sus minas de plata eran las más productivas del país, y hoy en día siguen siendo su principal fuente de ingresos. Algunas empresas ofrecen visitas guiadas a antiguas minas para los turistas que visitan la población y sus alrededores. La más popular es Sierra Silver Mine Tour, en cuya web encontraréis toda la información sobre sus tours. Nosotros no hicimos ninguno, así que no podemos confirmar si merecen la pena o no, pero sin duda parece una opción divertida e interesante para conocer más de cerca el pasado minero de Wallace.

Si contratáis un tour con Sierra Silver Mine Tour, os darán un paseo por el centro histórico de Wallace antes de llevaros a la entrada de la mina.

Otra muestra del pasado de Wallace se encuentra en el Oasis Bordello Museum. Este burdel, ahora reconvertido en museo, se sitúa en el edificio Bradley, que data de 1911. El prostíbulo estuvo en funcionamiento hasta 1988, cuando sus “empleadas” salieron huyendo al creer que el FBI estaba preparando una redada. Lo dejaron todo atrás y jamás regresaron.

El curioso Oasis Bordello Museum.

Los dueños del local decidieron mantenerlo todo tal y como lo dejaron ese día, de modo que se ha conservado intacto como si de una cápsula del tiempo de los años 80 se tratara. En la planta baja hay una tienda de recuerdos, pero en la planta superior es donde se encuentran las habitaciones en las que trabajaban las “señoritas de compañía”. Si os interesa visitar este curioso museo, lo encontraréis en el número 605 de Cedar Street.

Un escenario de película

En el caso de Wallace, esta no es una frase hecha más. El pueblo fue el escenario en el que se rodó la película Dante’s Peak. Estaba protagonizada por Pierce Brosnan y Linda Hamilton y se estrenó en 1997. Los exteriores se filmaron en Wallace y muchos de los vecinos actuaron como extras. Sin duda la belleza de Wallace y sus alrededores fueron la clave para su elección.

Como salido de una película fue el Festival del Acordeón que nos encontramos el día de nuestra visita a Wallace. En una de las calles principales, cortada al escaso tráfico, había montada una pequeña glorieta. A su alrededor había sillas y una pequeña grada para el público.

Desde el escenario, un grupo de músicos tocaba el acordeón bajo la mirada de los pocos vecinos y visitantes que habían logrado congregar. El ambiente festivo brillaba por su ausencia y tan solo dos niñas se habían animado a bailar al ritmo de la música. Pero pese a la falta de entusiasmo de la gente, a nosotros nos divirtió mucho.

Un paraíso para los deportistas

La localización privilegiada de Wallace en un entorno natural de gran belleza atrae a muchos visitantes. Muchos de ellos acuden hasta aquí por la cantidad de actividades al aire libre que se pueden practicar en sus alrededores.

En invierno es el paraíso de los esquiadores gracias a la estación de esquí Lookout Pass Ski and Recreation Area. Se sitúa a pocos kilómetros de Wallace, justo en la frontera entre Idaho y Montana.

Pero sin duda la bicicleta es la estrella de la región. El pueblo está repleto de referencias a este deporte, que cada año atrae a cientos de visitantes. Wallace es el punto de partida perfecto para recorrer el Hiawatha Trail. Es un sendero ciclista de lo más popular, con multitud de túneles y puentes que discurren por lo que antiguamente era una vía de tren. También pasa por aquí el Trail of the Coeur d’Alenes, con 115 kilómetros de recorrido aptos para todo el mundo. Si os apetece pedalear un poco, podéis alquilar una bicicleta y disfrutar del magnífico paisaje de la zona.


Detenerse en Wallace es sin duda una gran idea. En medio de un entorno privilegiado, su centro histórico es excepcional. No dudéis en dedicarle algunas horas si tenéis la oportunidad: no os defraudará.

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