Roma en 5 días: información general

Roma

Que Italia es un país maravilloso con infinidad de lugares que visitar no es ningún secreto. Recientemente hemos tenido ocasión de conocerla más a fondo, pero Roma fue nuestra primera toma de contacto con ella. Mentiríamos si dijéramos que fue un amor a primera vista. Con Italia tenemos una especie de relación amor-odio difícil de definir, aunque siempre termina ganando el amor.

La primera impresión al pisar Roma no fue particularmente buena. Es ruidosa, caótica, sucia y está saturadísima de turistas. Pero a la que nos echamos a la calle y comenzamos a vivirla nos enamoramos poco a poco de ella. Pronto descubrimos que esas cosas que al principio veíamos como defectos (excepto la masificación turística, claro) son en realidad las que le aportan ese carácter especial que, con el tiempo, la han convertido en nuestra ciudad italiana preferida. Después de conocer otras joyas como Venecia o Florencia, que también nos encantaron, la Ciudad Eterna se ha mantenido en primer lugar en nuestra clasificación.

Piazza di Santa Maria in Trastevere

Una ciudad rebosante de historia y monumentos

La importancia histórica, cultural y religiosa de Roma se remonta a la antigüedad y a su etapa como capital del Imperio Romano. De esa época perduran infinidad de restos que nos recuerdan su grandeza. La leyenda atribuye la fundación de la ciudad a Romulo y Remo allá por el siglo VIII aC, que desde entonces no dejó de crecer hasta convertirse en lo que es hoy en día.

Dividida en dos por el río Tíber, Roma cuenta con varias zonas bien diferenciadas. Dos de ellas se encuentran en el margen izquierdo del río. Por un lado está el Vaticano, que es un estado independiente a pesar de estar en pleno centro de la ciudad. El Vaticano alberga la Santa Sede y es el epicentro mundial del catolicismo. El patrimonio artístico que albergan los Museos Vaticanos es de un valor incalculable. Por su parte, la Basílica de San Pedro es uno de los principales monumentos de Roma y una visita totalmente imprescindible.

Una estampa habitual en los alrededores del Vaticano

El Trastevere también se encuentra en la orilla izquierda del río y es uno de los barrios más encantadores de Roma. Sus estrechas calles están llenas de rincones con encanto y es el lugar perfecto para salir a tomar algo al caer la noche.

En cuanto a la orilla derecha del Tíber, aquí es donde se encuentran las principales atracciones de la ciudad. Aquí están los más importantes vestigios de la Roma clásica, como el Coliseo o el Foro Romano. Y también es aquí donde se pueden admirar las maravillas arquitectónicas y artísticas, tanto renacentistas como barrocas, que hacen de esta ciudad uno de los lugares más maravillosos del mundo.

Nuestro presupuesto

Viajar a Roma no es caro per se. Hay vuelos baratos con compañías de bajo coste como Ryanair o Vueling, que suelen tener muy buenas ofertas durante prácticamente todo el año. Los gastos en comida y bebida se pueden recortar fácilmente ya que hay muchas opciones para elegir a la hora de buscar restaurantes económicos. Las entradas a museos y monumentos son del estilo de la mayoría de ciudades europeas. Eso quiere decir que no son baratas, pero tampoco exageradamente caras.

Donde más se disparará vuestro presupuesto a la hora de planificar vuestro viaje a Roma será sin duda el alojamiento. Es algo que sucede habitualmente en Italia, ya que no en vano es uno de los destinos turísticos más populares de todo el mundo. El auge del turismo siempre conlleva una subida de precios y Roma no es la excepción. Lo malo es que a veces la calidad del alojamiento no va a la par con el precio que se paga, lo que es bastante lamentable.

Si vuestro presupuesto no es muy holgado no pasa nada. Pasear por la ciudad es gratis y descubriréis rincones maravillosos como este en el Trastevere

A continuación os desglosamos los gastos que tuvimos para que os hagáis una idea de lo que os puede costar una escapada de 5 días a Roma. Nuestra escapada fue a finales de septiembre y entre semana. Si viajáis en otras fechas más solicitadas los precios de los vuelos y los hoteles pueden subir considerablemente.

– Billetes de avión

99,06€ (49,53€ por persona). Volamos con Ryanair a muy buen precio. El vuelo salió un lunes temprano por la mañana, lo que nos permitió aprovechar bien ese primer día. Para volver también tuvimos suerte ya que el vuelo salió a última hora de la tarde. Eso nos dejo 5 días casi enteros para disfrutar de Roma.

– Alojamiento

380€ por cuatro noches en habitación doble (95€ por noche). El hotel elegido para nuestra estancia fue la Residenza Belli. Está situada en el Trastevere y no tenemos queja alguna en cuanto a su localización. De hecho, a pesar de los problemas que tuvimos previamente a nuestra llegada, estuvimos muy a gusto. El hotel ocupa la planta baja de un edificio de pisos y solo cuenta con 6 habitaciones. La que nos tocó a nosotros era de un tamaño adecuado, igual que el cuarto de baño. El desayuno está incluido en el precio y lo sirven en la propia habitación (ya que por falta de espacio no cuentan con un comedor).

Los problemas a los que nos referimos tienen que ver con la mala gestión del hotel. Hicimos nuestra reserva a través de Booking.com, como suele ser habitual. El hotel nos cobró el importe íntegro de la habitación, tal como se nos había informado en el momento de reservar. El problema vino cuando al cabo de unos días nos volvieron a cobrar de nuevo los 380€. Les enviamos un e-mail informando del error y nos contestaron que lo solucionarían en unos días. Tras varias semanas de espera y varios e-mails más, seguíamos sin una solución. Llegó la fecha del viaje y decidimos hablarlo directamente con el personal del hotel.

Intentando recuperar nuestro dinero

Aquí empezó nuestro calvario, ya que por lo visto el “manager” del hotel nunca está ni se le espera. El hotel cuenta con un diminuto mostrador a modo de recepción, en la que tan solo unas horas al día hay una persona atendiendo. Esa persona nos dijo que hablaría con el encargado de este asunto, que a veces iba por allí a media mañana. Pues bien, no le vimos el pelo ni una sola vez, y eso que en un par de ocasiones interrumpimos las visitas del día para regresar al hotel a ver si teníamos suerte.

A fecha de hoy (y ya hablamos de hace más de un par de años) seguimos sin tener una solución por parte de ellos. Menos mal que nuestro banco, al presentar toda la documentación que acreditaba el error al hacernos dos veces el mismo cargo, se ocupó de todo y nos devolvió el dinero. Si llega a ser por el hotel no sé si lo hubiéramos recuperado.

– Transporte público

16,00€ (8,00€ por persona). El único gasto que hicimos en transporte público durante todo el viaje fue el autobús que cogimos para ir y volver del aeropuerto. El autobús nos costó 4,00€ por persona y trayecto. Os hablaremos sobre él más detenidamente un poco más abajo. El resto del tiempo que pasamos en Roma no gastamos ni un céntimo en transporte porque fuimos caminando a todas partes.

– Entradas a museos y monumentos

80,00€ (40,00€ por persona). Esta cifra que os damos seguramente no os sea muy útil, ya que hubo muchos monumentos y museos que decidimos no visitar y que sin duda hubieran hecho aumentar mucho esta parte del presupuesto.

Una estatua en los Museos Capitolinos

Lo más caro fue la entrada a los Museos Vaticanos, que nos costó 20,00€ por persona (a fecha de hoy cuesta 21,00€). El precio era de 16,00€ (17,00€ actualmente), pero como hicimos la reserva online (altamente recomendable si os queréis evitar las enormes colas una vez estéis allí) nos cobraron 4,00€ más. Creednos, este sobrecoste merece la pena y cuando veáis las colas que se forman en las taquillas os alegraréis de haberlo pagado.

Para entrar a los Museos Capitolinos pagamos 13,00€ por persona, aunque hemos visto que el precio ha subido y hoy en día cuesta 15,00€.

Por lo que respecta a la Basílica de San Pedro, la entrada es gratuita. Tan solo tendréis que pagar si queréis subir a la cúpula, que en nuestra opinión es algo absolutamente imprescindible. El acceso a la cúpula nos costó 7,00€ por persona (hoy en día parece ser que cuesta 8,00€) eligiendo la opción de subir el primer tramo en ascensor y luego seguir a pie los 320 escalones restantes. Si optáis por hacer la totalidad del recorrido por las escaleras (551 escalones en total) el precio se reduce un par de euros, así que no merece mucho la pena en vista del poco ahorro que supone.

Las vistas desde la cúpula de la Basílica de San Pedro son impresionantes

Una visita pendiente al Coliseo

Seguramente alguno de vosotros se estará preguntando cuánto pagamos por entrar al Coliseo. Pues la respuesta es: nada. Porque no entramos. Sí, no lo habéis leído mal. No entramos a ver el famosísimo Coliseo y nos conformamos con verlo solo por fuera. Aunque puede que os estéis llevando las manos a la cabeza mientras pensáis que estamos locos por perdernos semejante joya de la humanidad, si hubierais visto el gentío y las colas que había igual habríais hecho lo mismo que nosotros.

En caso de haber entrado nos hubiéramos agobiado mucho porque no soportamos las multitudes (aunque es cierto que en Roma son inevitables en casi todas partes). Así que pagar la entrada para no disfrutar de la visita nos pareció una tontería. Como sabemos que tarde o temprano regresaremos a Roma alguna otra vez en la vida, pensamos que era mejor dejar esta visita pendiente y quedarnos con el buen recuerdo de las vistas que se tienen desde la Piazza del Colosseo.

Para los interesados en saber cuánto cuesta la entrada os diremos que el precio es de 12,00€ por persona. El billete tiene una validez de dos días y permite el acceso al Coliseo, el Foro Romano y el Palatino.

El Foro Romano

– Comida y bebida

163,95€ (32,79 € de media al día para dos personas). Comer bien de precio en Roma es lo más sencillo del mundo. Nosotros comimos y cenamos varias veces en restaurantes, pero muchas de nuestras comidas fueron a base de pizza al taglio, bocadillos o comida italiana para llevar. En muchos restaurantes tienen menús económicos al mediodía, así que tampoco os será difícil encontrar uno. Si queréis ahorrar dinero en bebidas podéis aprovechar para ir rellenando vuestra botella en las fuentes públicas que encontraréis en casi cada esquina. El agua sale fresquita y está muy buena. En lo que no escatimamos fue en helados, ¡ya se sabe que los helados italianos son una auténtica delicia!

Si aprovecháis las fuentes de agua os ahorraréis un dineral en bebidas

– Total

739,01€ (369,50€ por persona). Como podéis comprobar una escapada a Roma es más que asequible. Si comparáis este presupuesto con el de nuestro viaje a Venecia, que también fue de 5 días, veréis que es mucho más barato viajar a Roma.

Cómo moverse por Roma

Transporte desde el aeropuerto hasta el centro de la ciudad

Roma cuenta con dos aeropuertos: Fiumicino y Ciampino. Ryanair nos dejó en Fiumicino, cuyo nombre oficial es Aeroporto Internazionale Leonardo da Vinci. Desde allí se puede llegar fácilmente al centro de la ciudad en tren o autobús. En la página web oficial del aeropuerto encontraréis toda la información al respecto para que elijáis la opción más conveniente para vosotros. También os dejamos aquí el enlace a un documento con toda la información en español.

Si optáis por el tren, el Leonardo Express os llevará directamente a la estación de Termini en apenas 30 minutos y sin paradas intermedias. Tiene salidas cada 15 o 30 minutos dependiendo de la hora del día, aunque el precio de 14€ el billete sencillo nos parece excesivo.

En cuanto al autobús, hay varias compañías que cubren este servicio. Nosotros elegimos Terravision por simple comodidad. Mientras hacíamos cola en la puerta de embarque del aeropuerto de Barcelona un vendedor de la compañía se paseaba por allí ofreciendo los billetes, así que aprovechamos la ocasión y los compramos para luego no tener que pensar en ello. Pagamos 4,00€ por persona y trayecto (ahora cuestan 5,00€) y quedamos bastante contentos con el servicio. El autobús tarda entre 40 y 50 minutos en llegar al centro de Roma y tiene la parada junto a la estación de Termini. En su página web tenéis toda la información actualizada.

Para los que voléis hasta el aeropuerto de Ciampino, aquí tenéis toda la información disponible. Además del tren, en Ciampino también hay servicio de autobuses (entre ellos el de Terravision).

La mejor forma de conocer Roma: a pie

Roma es una ciudad con un tamaño idóneo para recorrerla a pie. Con esto no queremos decir que no vayáis a caminar grandes distancias ni que no vayáis a terminar el día agotados. Pero sin duda es la mejor forma de conocerla. Es imprescindible usar un calzado cómodo, porque los adoquines de las calles (llamados sampietrini) os terminarán pasando factura.

Paseando por las calles adoquinadas de Roma

Como no a todo el mundo le gusta tanto caminar como a nosotros, siempre se puede optar por usar el transporte público de la ciudad. Roma cuenta con autobuses, tranvías y metro. La empresa encargada de gestionar estos servicios se llama ATAC y en su página web tenéis información sobre horarios, precios y recorridos.

Podéis optar por comprar un billete sencillo cada vez que lo necesitéis al precio de 1,50€. O podéis optar por un abono de 24, 48 o 72 horas (por 7,00€, 12,50€ o 18,00€ respectivamente) que permite hacer viajes ilimitados en autobús, tranvía, metro y tren.

Disfrutando de la deliciosa gastronomía romana

Cada vez que viajamos a Italia volvemos con un par de kilos de más. La comida está tan buena y es tan variada que es algo inevitable. Este viaje a Roma no fue ninguna excepción. Pudimos probar algunos de sus platos más representativos a muy buen precio. Uno de nuestros favoritos fue el saltimbocca, a base de ternera, jamón y salvia. También nos gustaron mucho los spaguetti cacio e pepe, un plato delicioso de una gran simplicidad. Como su propio nombre indica, los spaguetti tan solo llevan queso y pimienta.

En muchas panaderías venden empanadas, sandwiches y cosas parecidas que os servirán para improvisar un sabroso (y económico) picnic en cualquier rincón de la ciudad

Tampoco dejamos pasar la ocasión de probar otras delicias italianas como la lasaña, la pizza, los gnocchi, los ravioli o los arancini. ¿Y qué podemos decir del famoso gelato italiano? En Roma encontramos el más bueno que hemos probado nunca. Si tenéis ocasión de acercaros a Il Gelato di San Crispino y probáis su helado nos daréis la razón. Tienen uno (o al menos cuando fuimos lo tenían) de merengue al caramelo y miel tan suave y cremoso que no dudamos en repetir cuando al cabo de un par de horas volvimos a pasar por delante de la heladería.

Por cierto, si queréis probar un refresco italiano con un sabor peculiar no dejéis de probar el chinotto. Esta bebida con gas tiene un aspecto parecido al de un refresco de cola, pero su sabor es bien distinto. Se elabora con el zumo de una variedad de cítrico parecida a la naranja amarga procedente de China. A nosotros no nos gustó demasiado, ¡pero siempre estamos abiertos a probar cosas nuevas!

No todo es maravilloso en Roma

Al inicio de este post os hemos mencionado algunos aspectos negativos acerca de Roma. Es una ciudad ruidosa, caótica y sucia y la primera impresión que nos llevamos no fue tan buena como cabría esperar. Poco a poco llegamos a apreciar esos pequeños defectos y nos dimos cuenta de que sin ellos Roma perdería una parte importante de su personalidad. Tan solo hubo una cosa a la que no nos acostumbramos, ni en Roma ni en ningún otro sitio. Y se trata de la masificación turística.

Esto no es un alegato en contra del turismo. Tampoco pretendemos hacer una distinción entre los demás turistas y nosotros mismos. Al fin y al cabo todos entramos en el mismo saco una vez nos lanzamos a viajar. Quizá se deba a la dejadez de las autoridades a la hora de establecer una serie de regulaciones más estrictas, pero en algunos lugares es realmente insoportable la cantidad de gente que llega a haber. En Roma nos sentimos verdaderamente agobiados en muchos momentos, incluso renunciamos a visitar el Coliseo para evitar a la muchedumbre allí concentrada. En lugares abiertos y amplios quizá la cosa no sea tan grave, pero en espacios más reducidos el agobio está garantizado.

Una imagen vale más que mil palabras

Os mostramos un ejemplo a continuación:

Esta foto está tomada en la Fontana di Trevi, uno de los monumentos más visitados de Roma. La plaza en la que se encuentra es bastante pequeña y siempre está llenísima de gente. A veces es difícil incluso caminar por allí. Y lo mismo sucede en otros rincones de la ciudad. Con esto no queremos desanimaros si estáis pensando en conocer esta maravillosa ciudad. Tan solo queremos que sepáis a lo que os vais a tener que enfrentar para que no os pille desprevenidos. Obviamente esto puede cambiar en función de la época del año o la hora del día. Pero no penséis que es un hecho excepcional. La masificación es algo con lo que vais a tener que lidiar durante vuestra estancia en Roma.

Una ciudad para disfrutar sin prisas

Roma merece la pena conocerse poco a poco, sin prisas. Dedicaos a callejear sin rumbo y acabaréis encontrando un rincón que se convertirá en vuestro lugar especial de la ciudad. Hay mucho que ver, pero es mejor ir despacio y disfrutando de cada paso que deis por esas calles cargadas de historia. En los próximos posts os contaremos todo lo que ofrece esta maravillosa ciudad para ayudaros a planificar vuestra visita. Pero el único consejo que os podemos dar es que os paréis a disfrutar de las vistas siempre que podáis, ¡Roma os encantará!

El río Tíber a su paso por la Isola Tiberina

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