Pisa: mucho más que su famosa torre

Pisa

Tras haber disfrutado de una agradable mañana paseando por el centro histórico de Lucca, recorremos los apenas 20 km que nos separan de Pisa. Cuando se le pide a alguien que enumere algún monumento famoso de Italia, seguramente uno de los primeros que le vendrá a la mente es la Torre de Pisa. La famosa torre inclinada es una de las imágenes más icónicas de Italia y nos disponemos a conocerla por fin en primera persona.

Un agradable trayecto en coche por las carreteras SS12 radd y SS12 nos conduce hasta el centro de Pisa. Vamos directamente hasta el camping donde vamos a dormir esta noche, el Camping Village Torre Pendente. De este camping ya os hablamos en este otro post. También podéis consultar su página web para cualquier otra información. Tras registrarnos en recepción y montar la tienda de campaña, decidimos pasar un rato en la piscina antes de visitar Pisa. No es demasiado tarde y sabemos que Pisa es una ciudad pequeña, así que nos relajamos dándonos un refrescante baño hasta las seis de la tarde.

La Piazza dei Miracoli: una maravilla arquitectónica asaltada por el turismo de masas

Tras una ducha y arreglarnos un poco salimos dispuestos a disfrutar de lo que queda de tarde paseando por Pisa. El camping está tan cerca que podemos acercarnos a pie hasta la Piazza dei Miracoli. Es en esta plaza, cuyo nombre oficial es Piazza del Duomo, donde se concentran los principales monumentos de Pisa.

Cuanto más nos acercamos más gente nos vamos encontrando, hasta que llega un punto en que apenas podemos andar de la cantidad de personas que hay. De los autocares de turistas no dejan de bajar grupos organizados, uno detrás de otro. La gente va como loca a hacerse las típicas fotos junto a la torre inclinada, sin importarles nada ni nadie más. Los vendedores ambulantes, que venden todo tipo de souvenirs y recuerdos de dudoso gusto, ocupan las aceras y prácticamente cada metro cuadrado disponible.

Pocos lugares hay en Italia que representen todo lo malo del turismo de masas como los alrededores de la Torre de Pisa.

En primer término, el Baptisterio. A continuación se encuentra el Duomo y, al fondo, la Torre de Pisa.

Un conjunto monumental impresionante

Horrorizados por el panorama, intentamos abstraernos del ruido y el gentío centrándonos en las maravillas que tenemos delante. En la Piazza dei Miracoli se alza la imponente Catedral de Pisa. Junto a ella se encuentra la famosa Torre Inclinada, que es ni más ni menos que el campanario de la catedral.

La catedral y su famoso campanario.

El Battistero di San Giovanni y el Camposanto también forman parte de este conjunto monumental. La entrada a la catedral es gratuita, pero para acceder al resto hay que pagar. Nosotros, en vista de la cantidad de gente y del precio, optamos por disfrutar solamente de las vistas desde el exterior.

Un detalle de la fachada principal del Duomo.

Si estáis interesados en visitar estos monumentos, tenéis toda la información sobre precios y horarios en esta página web. También podéis comprar las entradas online, para aseguraros de que no os quedáis sin poder subir a la Torre de Pisa si estáis realmente interesados en ello.

La Torre de Pisa: uno de los monumentos más famosos de Italia

Rodeamos la Torre de Pisa para verla desde todos los ángulos y poder apreciar mejor su inclinación. Con sus 55 metros de altura, es de una gran belleza arquitectónica. La delicadeza de sus arcos y columnas de mármol queda un poco en segundo plano, no obstante, por la impresión de que está a punto de desplomarse en cualquier momento.

Ya desde el inicio de su construcción en 1173 empezó a inclinarse peligrosamente. A medida que se fueron añadiendo pisos al campanario, la inclinación fue a más. El culpable de ello es el terreno pantanoso sobre el que se asienta la Piazza dei Miracoli. Por suerte, tras muchos años cerrada al público, se consiguió estabilizar la torre y hoy en día se puede subir de nuevo hasta lo alto del campanario.

Al otro lado del Duomo se alza el Baptisterio. Es el más grande de Italia y resulta realmente impresionante desde el exterior. Todo el conjunto de la Piazza del Miracoli fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco y se considera una obra maestra del románico italiano. Acceder a la plaza por la Porta Santa Maria ofrece una perspectiva única de todo el conjunto.

Un paseo por el centro histórico de Pisa

Una vez terminada la visita a esta parte de la ciudad, nos dedicamos a explorar el resto del centro histórico de Pisa. Nos habíamos hecho a la idea de que Pisa no merecía demasiado la pena a excepción de los monumentos de la Piazza dei Miracoli. Habíamos leído opiniones bastante negativas de la ciudad y por eso no llevábamos grandes expectativas sobre ella. Quizá eso influyó en nuestro favor, pero debemos reconocer que a nosotros Pisa nos pareció una ciudad preciosa. Al no esperar encontrarnos nada del otro mundo nos sorprendió lo agradable que es su centro histórico. Además, como la mayoría de turistas se quedan en los alrededores de la Torre de Pisa, pudimos pasear tranquilamente y sin cruzarnos con demasiada gente.

De la gran explanada de la Piazza del Miracoli parte la Via Santa Maria (al fondo de la imagen).
Via Santa Maria

Empezamos nuestro recorrido por la Via Santa Maria. Esta calle empieza a la altura de la Torre Inclinada, así que es una de las más concurridas de la ciudad. Es una calle bonita, aunque atestada de bares y restaurantes y con demasiados turistas. Siguiendo recto por ella se llega hasta el río Arno, pero preferimos perdernos un poco más por el centro antes de llegar hasta él. Por una calle lateral vamos a parar a la bonita Piazza dei Cavalieri.

Palazzo della Carovana

La amplia plaza está llena de edificios interesantes. El más destacado es el Palazzo della Carovana, construido en el siglo XVI por Giorgio Vasari, el arquitecto artífice de obras como el Palacio de los Uffizi en Florencia. Otros edificios que nos llaman la atención son el Palazzo dell’Orologio y la pequeña iglesia de Santo Stefano dei Cavalieri.

Palazzo dell’Orologio
Santo Stefano dei Cavalieri

Una puesta de sol junto al río Arno

El sol está empezando a ponerse, así que nos dirigimos ya hacia el río. El Arno discurre plácidamente por el centro de Pisa, ofreciendo una de las estampas más bonitas de la ciudad. Recorremos el tramo que hay entre los puentes Solferino y Di Mezzo, por ambas orillas.

Los edificios, bañados por la luz dorada del atardecer, son preciosos. Y justo allí, pegada al río, se encuentra la diminuta iglesia de Santa Maria della Spina. A esta hora ya está cerrada al público, pero sin duda es una pequeña maravilla gótica.

Santa Maria della Spina

En el extremo sur del Ponte di Mezzo se encuentra la Logge di Banchi. Data de principios del siglo XVII y albergaba el antiguo mercado de lana y seda. De aquí parte el Corso Italia, la principal calle comercial de Pisa. Las tiendas están empezando a cerrar, pero aún hay mucho movimiento de gente terminando sus compras. Nos sentamos un rato en los escalones de la Logge di Banchi, contemplando el ir y venir apresurado tanto de turistas como de locales.

Como no tenemos ganas de prepararnos nada de cenar una vez lleguemos al camping, optamos por comer algo por allí cerca. Elegimos un pequeño local donde sirven ensaladas, en la orilla norte del río. La comida no es nada del otro mundo, pero al menos cenamos con unas vistas estupendas.

Una última visita a la Piazza dei Miracoli

Nos marchamos ya, no sin antes volver a pasar por la Piazza dei Miracoli. El sol ya se ha puesto y empieza a oscurecer rápidamente. Ahora hay muy poca gente congregada junto a la Torre de Pisa y por fin se puede contemplar con algo de tranquilidad. Se han activado los aspersores automáticos que riegan el césped de la gran explanada y el sonido del agua aumenta la sensación de calma que al fin se respira.

Nos vamos de Pisa muy satisfechos con la visita. La ciudad esconde rincones llenos de encanto y vale la pena perderse por sus calles. Quizá la parte que menos nos ha gustado inicialmente es la que más fama le aporta. No es que la Piazza dei Miracoli no sea una auténtica maravilla arquitectónica. Sin embargo, la brutal masificación que sufre puede llegar a eclipsar su espectacular belleza. Pero poder contemplarla de nuevo una vez los autocares ya se han llevado a las hordas de turistas nos permite hacer las paces con ella y llevarnos un buen recuerdo de esta impresionante ciudad.

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