La Toscana IV: Cortona, Arezzo y el Valle del Chianti

Arezzo

Ha llegado nuestra última etapa en esta ruta por los pueblos más bonitos de la Toscana. Hoy terminaremos el día en Florencia, pero de camino hacia allí aún disfrutaremos de algunos de los rincones más bonitos de esta región de Italia que tanto nos está gustando. Vamos a visitar Cortona y Arezzo, dos ciudades muy cinematográficas. Y de camino a Florencia recorreremos el Valle del Chianti, con su paisaje salpicado de viñedos y pequeños pueblos encantadores.

Cortona: bajo el sol de la Toscana

Esta bonita población se hizo famosa en todo el mundo a raíz de la película Bajo el sol de la Toscana, protagonizada por Diane Lane. La actriz encarna a una escritora de San Francisco recién divorciada que se embarca en un viaje organizado a la Toscana. Al llegar a Cortona, su personaje siente una conexión inmediata con una villa toscana medio en ruinas. La compra de forma impulsiva y decide empezar de cero su vida en esta bella región de Italia.

El Palazzo Comunale de Cortona.

Si os gusta la comedia romántica es muy probable que ya hayáis visto esta película. Si no es el caso, os la recomendamos: es entretenida y perfecta para pasar una tarde de domingo, pero lo mejor es que os hará viajar desde el sofá de casa. Aunque la historia transcurre en Cortona, muchas escenas se rodaron en Montepulciano, del que ya os hablamos en este otro post. Los paisajes toscanos, las estrechas callejuelas, las bonitas plazas y la deliciosa comida son los verdaderos protagonistas de la película.

Una población pequeña y agradable

Habiendo visto Bajo el sol de la Toscana varias veces, se hacía muy difícil pasar junto a Cortona y no parar a visitarla. Es una población pequeña y agradable, perfecta para una visita rápida. El rincón más bonito de Cortona es la Piazza della Repubblica. Llegamos a ella por la Via Nazionale, una animada calle comercial. Al llegar al extremo de la calle se abre ante nosotros la plaza, donde destaca el bonito Palazzo Comunale, del siglo XII, con su gran escalinata.

Si queréis tener unas buenas vistas de la Piazza della Repubblica y el Palazzo Comunale, no hay mejor mirador que la pequeña Piazza Pescheria, justo enfrente.

A pocos metros de la Piazza della Repubblica se encuentra la Piazza Luca Signorelli. Allí se instalan los puestos del mercado semanal, que coincide con el día de nuestra visita. Como es temprano aún están a medio montar y no hay demasiada gente, pero la cosa promete animarse al cabo de un par de horas.

Al fondo de la plaza destaca el edificio del Teatro Signorelli. El edificio, de estilo neoclásico, se construyó en 1854 y es el epicentro artístico y cultural de Cortona y los alrededores.

De la Piazza Luca Signorelli nos acercamos hasta el Duomo de Cortona. La catedral no es demasiado grande ni impresionante, pero las vistas que hay desde la plaza donde se sitúa merecen la pena. Los campos de olivos son muy abundantes en esta zona y crean un paisaje que nos recuerda mucho al que se puede encontrar en el sur de España.

Paseamos un poco más por las calles tranquilas y silenciosas del casco histórico de Cortona. Es fácil entender que a alguien le dé por querer comprarse una casa por aquí cerca y no querer marcharse nunca. Pero nosotros debemos seguir con nuestro viaje.

Un bonito rincón de Cortona.

Arezzo: una joya por descubrir

Nos dirigimos a continuación a Arezzo, a unos 30 km de Cortona. Se trata de una población bastante grande, lo que la diferencia de los pequeños pueblecitos que hemos visitado hasta ahora. Su ambiente claramente urbano nos descoloca un poco al principio. Hay bastante tráfico y nos cuesta horrores encontrar un sitio donde aparcar. Finalmente encontramos un hueco en la zona azul que hay junto a las ruinas del anfiteatro romano que nos cuesta 3€.

Vamos andando por Via Margaritone hasta llegar a la Piazza di Sant’Agostino. Allí se encuentra la Oficina de Turismo, donde nos dan un mapa y nos recomiendan lo mejor de Arezzo. Igual que nos ha pasado en Cortona, hoy también hay mercado en Arezzo y la plaza está llena de tenderetes. Nos dirigimos a continuación al Corso Italia, la principal calle comercial de la ciudad. Ahora empezamos a vislumbrar la belleza del centro histórico de Arezzo. Nos ha costado un poco: Arezzo esconde bien sus tesoros y los disimula con un extrarradio de lo más anodino e insulso.

Corso Italia

Vamos subiendo calle arriba, dejando atrás montones de tiendas de ropa de las marcas italianas más conocidas. Si os gusta ir de compras, esta es vuestra calle. Además, también hay cafeterías, heladerías y bares en los que sentarse a tomar algo y descansar.

Piazza Grande: una de las plazas más bonitas de Italia

Casi al final del Corso Italia se encuentra Santa Maria della Pieve, una preciosa iglesia románica. Tenemos la mala suerte de encontrarla cerrada, pero eso no nos impide admirar su bonita fachada principal. Dando un giro a la derecha, una estrecha calle nos conduce hasta la Piazza Grande. Esta plaza es impresionante. Es difícil describir la sensación que uno tiene cuando la calle termina y se topa con tanta belleza concentrada en un mismo espacio.

La Piazza Grande es una de las más bonitas de Italia. Los tres edificios que la presiden son, de izquierda a derecha: la iglesia de Santa Maria della Pieve, el Palazzo del Tribunale y el Palazzo della Fraternità dei Laici. A la derecha se ven los arcos del Palazzo delle Logge.

Los edificios medievales, perfectamente conservados, están adornados con los blasones de las distintas casas nobles de Arezzo. Le aportan un toque de color a una plaza que no necesita de adornos para deslumbrar. La parte trasera de Santa Maria della Pieve va a dar a esta plaza. Una fuente y un bonito pozo destacan a un lado de la plaza, que tiene una pronunciada pendiente. Hemos estado tan distraídos admirando lo que tenemos enfrente, que cuando nos giramos para contemplar el resto de la plaza nos quedamos boquiabiertos. Lo que habíamos visto hasta ahora nos parecía precioso, pero cuando aparece ante nuestro ojos todo el conjunto de palacios y edificios que rodean la Piazza Grande no podemos evitar dejar escapar una exclamación de sorpresa.

La Torre Faggiolana es uno de los edificios que más atraen la atención en la Piazza Grande. El Palazzo delle Logge, a la izquierda de la imagen, ofrece resguardo del sol o la lluvia bajo los arcos de su amplio porche.

Una plaza rodeada de palacios

El Palazzo delle Logge, obra de Giorgio Vasari, cuenta con un impresionante porche porticado. Bajo sus arcos hay varios restaurantes en los que comer con unas vistas inmejorables de Arezzo. Junto al ábside de Santa Maria della Pieve están el Palazzo della Fraternità dei Laici y el Palazzo del Tribunale, con una bonita escalera semicircular. Otros dos edificios que llaman la atención con sus torres son el Palazzo Cofani-Brizzolari y la Torre Faggiolana.

El Palazzo Cofani-Brizzolani cuenta con una bonita torre.

Puede que a más de uno le resulte familiar esta plaza. Es normal: en Arezzo se rodó La vida es bella y la Piazza Grande aparece más de una vez durante la película.

Dejamos atrás la Piazza Grande y damos un paseo por las calles de Arezzo. Nos sorprende bastante la poca cantidad de turistas que nos encontramos. Volvemos a pasar por delante de la iglesia de Santa Maria della Pieve y un poco más adelante nos topamos con el Palazzo Pretorio, ahora reconvertido en biblioteca municipal.

El Corso Italia se va estrechando hasta llegar a su tramo más bonito, a la altura de Santa Maria della Pieve.

Nos acercamos hasta la Fortezza Medicea y la cercana catedral, que también aparece en la película. Allí, en la Piazza della Libertà, está el bonito Palazzo Comunale, sede del Ayuntamiento de Arezzo. Tras dar alguna vuelta más terminando de descubrir otros rincones encantadores de Arezzo, regresamos al Corso Italia. Es la hora de comer y estamos hambrientos después de tanto caminar. En una pizzería cualquiera compramos una porción de pizza al taglio, un panino de jamón y dos salchichas envueltas en hojaldre que están deliciosas. Por 9,20€ nos damos un auténtico festín sentados a la puerta de Santa Maria della Pieve.

Valle del Chianti: colinas y viñedos

Una vez terminada la comida volvemos a coger el coche. ¡Nos vamos a Florencia! Y no hay ruta mejor para llegar allí que la que recorre el Valle del Chianti. La carretera SR69 nos lleva hasta Montevarchi. Allí tomamos el desvío hacia la SP408 y, más adelante, hacia la SR429 hasta Radda in Chianti. No nos esperábamos un paisaje como el que nos encontramos. Tras dejar atrás el típico paisaje toscano de campos de cultivo y pequeñas fincas agrícolas, nos adentramos en una preciosa zona boscosa. El bosque es frondoso, muy verde y húmedo. La carretera tiene bastantes curvas, pero da gusto conducir por allí. Encontramos muy poco tráfico y podemos parar a disfrutar del paisaje.

Radda in Chianti parece un pueblo muy bonito. Rodeado de viñedos por todas partes, las casas del casco histórico que dejamos atrás con el coche invitan a hacerle una visita. Lástima que vamos algo justos de tiempo y aún nos queda un buen trecho de camino por delante.

Recorriendo la Via Chiantigiana

Seguimos nuestro recorrido por la SR429 hasta que nos incorporamos a la SR222. El paisaje cambia una vez  en la SR222. Esta carretera panorámica, llamada Via Chiantigiana, es una de las más bonitas de la Toscana. El entorno es espectacular. Esta zona es famosa en el mundo entero por sus vinos. Los viñedos trepan por las laderas de las colinas, alternándose con olivares y pequeños núcleos urbanos.

Nos detenemos en Greve in Chianti y damos un paseo por las calles del centro. El pueblo se distribuye en torno a la Piazza Giacomo Matteotti. Esta plaza de forma triangular está rodeada por soportales bajo los cuales se alternan los restaurantes y las tiendas de recuerdos. Nosotros vamos en busca de un comercio en particular: la Antica Macelleria Falorni.

Antica Macelleria Falorni: los mejores salamis

Desde 1806, esta carnicería se dedica a la producción artesanal de salami. Entrar en el local con el estómago vacío debe de ser una auténtica tortura. El aroma que desprenden los salamis es intenso y delicioso. Tienen una variedad tan grande que es difícil elegir. También tienen jamón, panceta y muchos otros embutidos típicos toscanos.

Nosotros compramos un salami pequeñito por 3,10€, para preparar un aperitivo a la hora de cenar. Es de los más baratos, los de mayor tamaño no son tan económicos, pero no se puede negar que hay opciones para todos los bolsillos. Y por si todo esto fuera poco, el local también cuenta con un pequeño restaurante en el que acompañar algunos platos tradicionales con un buen vino de la región. ¿Acaso se puede pedir más? Pues sí, porque también preparan la comida para llevar.

El paraíso para los amantes del salami.

Con el salami en nuestro poder terminamos nuestro paseo por el pueblo. Después seguimos, ya sin detenernos más, hasta llegar a las afueras de Florencia. Allí se encuentra el camping donde nos vamos a alojar los próximos días. Se trata del Camping Village Internazionale Firenze, situado en Bottai. De este camping ya os hablamos en este otro post, y no demasiado bien. Florencia tendrá que esperar a mañana. Ya es media tarde y nos apetece descansar después de un largo día. Hemos disfrutado mucho con este último día por la Toscana. Con unos pueblos y un paisaje tan bonitos, sin duda ha sido todo un placer recorrer en coche esta zona de Italia.

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