Glacier National Park: un espectacular parque nacional en el corazón de las Montañas Rocosas

Glacier National Park

Durante el road trip que hicimos por el norte de Estados Unidos, que nos llevó de Seattle a Chicago, recorrimos paisajes espectaculares a través de ocho estados distintos. Pero quizá Montana nos pareció uno de los más espectaculares y hermosos. Seguramente se deba a la vastedad de su paisaje, a las enormes extensiones de los ranchos donde pasta plácidamente el ganado vacuno, al azul puro del cielo o a las imponentes Montañas Rocosas, pero Montana tiene algo que enamora. Y de entre todas sus maravillas, sin duda Glacier National Park es la más impresionante de todas. Dedicamos dos días a descubrir este fabuloso parque nacional, y la experiencia no pudo ser mejor.

Nuestra primera toma de contacto consistió en recorrer la mítica Going-to-The-Sun Road, que atraviesa el corazón de las imponentes Rocosas. Aprovechamos también para hacer una bonita excursión hasta Hidden Lake, un bonito lago escondido que merece la pena acercarse a conocer.

Una copiosa comida en Kalispell

Antes de adentrarnos en Glacier Nacional Park aprovechamos para hacer una breve parada en Kalispell. Esta pequeña población se encuentra a las puertas del parque nacional, poco antes de tomar el desvío hacia Going-To-The-Sun Road. Llegamos allí procedentes de Garnet Ghost Town, el interesante pueblo fantasma que visitamos esa misma mañana. Como nos retrasamos un poco, cuando llegamos a Kalispell ya es mediodía. Decidimos aprovechar la situación y quedarnos a comer.

Las calles de Kalispell están bastante animadas y llenas de visitantes. Es un pueblo bastante pintoresco, aunque nosotros nos conformamos con echar un vistazo rápido de camino al restaurante. Main Street está repleta de tiendas y restaurantes, e invita a pasear por ella. Es una pena no disponer de más tiempo, nos hubiera gustado callejear un poco más.

Para comer nos dirigimos a Norm’s News Soda Fountain (34 S Main Street). Es un local cuanto menos curioso: hace simultáneamente la función de restaurante, quiosco de prensa y tienda de caramelos. El ambiente es bullicioso y muy animado. Tenemos hambre, así que además de un par de sandwiches nos pedimos unas chili cheese fries para compartir. ¡Están deliciosas!.

¿Hay algo más bueno que una ración de patatas fritas? ¡Sí! ¡Unas patatas con chili y queso!.

Y no nos queremos marchar sin probar su batido de huckleberry, que está buenísimo. El huckleberry es una baya muy típica de esta zona del país parecida al arándano que se usa en multitud de recetas (como relleno de tartas, para hacer mermelada, en batidos y helados…). No será la última vez que lo probemos, eso seguro. Antes de marcharnos aprovechamos para comprar unos caramelos que nos hagan el trayecto por carretera hasta Glacier National Park más ameno.

Adentrándonos en Glacier National Park

Glacier National Park se encuentra al noroeste del estado de Montana, casi en la frontera con Canadá. De hecho, es limítrofe con el parque canadiense Waterton Lakes National Park. En él es posible disfrutar de las Rocky Mountains y sus paisajes alpinos en todo su esplendor. Sin duda es uno de los parques nacionales más increíbles que hemos visitado en Estados Unidos.

Glacier National Park cuenta con varias áreas distintas que visitar, y todas ellas ofrecen excursiones y actividades interesantes. En la página web del parque hay mapas y toda la información necesaria para planificar vuestra visita. Además de la zona de Logan Pass, de la que os hablaremos a continuación con más detalle, otra zona de especial interés es Many Glacier. Para muchos (incluidos nosotros), Many Glacier es el corazón de Glacier National Park. En el siguiente post os contaremos la excursión que hicimos hasta Grinnell Glacier, pero en Many Glacier hay muchísimas más excursiones entre las que elegir.

Nuestro alojamiento en St. Mary

Otra zona interesante del parque es St. Mary. Es la entrada este del parque y cuenta con distintas opciones de alojamiento, además de restaurantes y alguna que otra tienda donde comprar material básico y algo de comida. Nosotros nos quedamos a dormir allí, en el camping Johnson’s of St. Mary Campground (21 Red Eagle Road, St. Mary). Durante este road trip probamos la opción de ir de camping, y es una experiencia que repetiríamos sin dudar. Sólo nos costó 30 dólares por noche y su ambiente familiar nos hizo sentir como en casa. También alquilan pequeños bungalows, por si no viajáis con material de acampada. Además, las vistas de St. Mary Lake que se tienen desde el camping son inmejorables.

Un rato de descanso mientras hacemos la colada en Johnson’s of St. Mary Campground tras un día repleto de excursiones.

El Johnson’s of St. Mary Campground también cuenta con un restaurante donde sirven una deliciosa comida casera. El servicio es estupendo y la curiosa decoración hace que valga la pena acercarse hasta allí (no hace falta ser cliente del camping para disfrutar de su excelente comida). Y como el huckleberry que habíamos probado en forma de batido nos gustó tanto, no dudamos en tomarlo en forma de tarta helada.

¡Menos mal que la camarera nos advirtió que la ración era para compartir, porque había helado suficiente para cuatro personas!.

Going-To-The-Sun Road: conduciendo por una de las carreteras panorámicas más bonitas del país

Ha llegado el momento de empezar a disfrutar de los magníficos paisajes de Glacier National Park. Desde Kalispell, la entrada oeste al parque nacional no queda muy lejos: a unos 60 km aproximadamente. En West Glacier se encuentra el desvío hacia la Going-To-The-Sun Road, que es la única carretera que atraviesa el parque en su totalidad. No en vano está considerada una de las más espectaculares del mundo para recorrer en coche: a lo largo de sus 80 kilómetros de recorrido se atraviesa el corazón de las Montañas Rocosas a través de un paisaje de una belleza incomparable.

La carretera es estrecha y con muchas curvas, y a lo largo de ella se encuentran muchos miradores en los que bajar del coche para echar un buen vistazo al paisaje. Imponentes picos de roca gris cubiertos de nieve nos rodean e innumerables riachuelos y cascadas se precipitan desde lo alto a causa del deshielo. Es importante saber que en invierno la carretera es completamente intransitable a causa de la nieve, que por estas latitudes empieza a caer pronto una vez terminado el verano.

Lake McDonald: un tranquilo lago al pie de las montañas

El primer tramo del recorrido, que transcurre junto a la orilla del lago McDonald, es más llano y suave, pero a partir de ese punto nos adentramos en un paisaje puramente alpino que nos deja con la boca abierta. Los picos que tenemos a nuestro alrededor son tan afilados y puntiagudos como la hoja de un cuchillo de sierra y la vegetación es de un profundo color verde esmeralda.

Junto al lago McDonald hay pequeñas playas de guijarros en las que parar a remojarse los pies y refrescarse un poco. Tampoco es que apriete mucho el calor: a esta altitud hace un poco de fresco, y el cielo está cubierto por algunas nubes. Aún así, es agradable detenerse un rato simplemente para admirar el bonito paisaje. El agua del lago está en calma y es totalmente cristalina. El bosque de coníferas llega justo hasta el borde del agua y las montañas se alzan imponentes en la orilla de enfrente.

Rincones interesantes a lo largo del recorrido

Pocos minutos después hacemos una breve parada junto a McDonald’s Falls. Esta bonita cascada no es demasiado espectacular en cuanto a su desnivel ni al volumen de agua que lleva, pero el paisaje es tan bonito que merece la pena detenerse unos minutos.

El intenso color turquesa del agua es tan llamativo que nos deja con la boca abierta. Un mirador de madera cuelga sobre las aguas y ofrece unas vistas estupendas del río McDonald.

A lo largo de la Going-to-the-Sun Road hay muchos miradores en los que parar. Sin duda, las espectaculares vistas lo merecen. Uno de los más concurridos ofrece unas vistas estupendas de Haystack Creek. Se  trata de un riachuelo que se despeña por la ladera de la montaña formando una pequeña cascada que pasa por debajo de la carretera y sigue su camino precipicio abajo.

Sin duda el mejor consejo que os podemos dar a la hora de recorrer Going-to-the-Sun Road es que vayáis sin prisas. Es una carretera que hay que disfrutar, y para ello hay que ir despacio. Deteneos en tantos miradores como podáis, nunca son suficientes. Empapaos bien de la brutal belleza del paisaje, dejad que se grabe en vuestras retinas. Ninguna foto logra hacer justicia a la espectacularidad de lo que vais a contemplar. Going-to-the-Sun Road no os va a defraudar.

Una bonita excursión hasta Hidden Lake

Siguiendo por Going-to-the-Sun Road llegamos a Logan Pass, que cuenta con un enorme centro de visitantes. Además de contar con una interesante exposición sobre la flora y fauna de Glacier National Park, Logan Pass es el punto de partida de una preciosa excursión hasta Hidden Lake.

El sendero que lleva hasta Hidden Lake Overlook también se conoce con el nombre de Hidden Lake Nature Trail.

Hidden Lake es un precioso lago enclavado entre enormes picos y rodeado por un paisaje espectacular. La caminata hasta el mirador desde el que contemplarlo es muy sencilla y bastante popular entre los visitantes del parque. Entre la ida y la vuelta son unos 4 km aproximadamente, y el desnivel no es demasiado grande. Como llegamos a media tarde el lugar está bastante concurrido y nos encontramos con mucha gente que ya está de vuelta de la excursión.

Un lugar perfecto para contemplar la fauna local

Vamos atravesando un precioso prado alpino a través de unas pasarelas de madera mientras nos cruzamos con montones de marmotas y de ardillas. Parecen estar bastante acostumbradas a la gente y no son nada tímidas.

Las pasarelas sirven para proteger el frágil ecosistema de estos prados, llamados Hanging Gardens, así que es importante respetar las indicaciones y no salirse de la ruta señalizada. Además, cuando se derrite la nieve que cubre estos prados, todo el terreno está encharcado y enfangado, así que las pasarelas también son una ayuda para el visitante.

Poco después aparecen las primeras cabras de las Rocosas. Son muy grandes y tienen unas patas muy robustas. Su pelaje es blanco como la nieve y tienen unos cuernos no muy grandes pero puntiagudos. Las hay por todas partes, tiradas en la nieve descansando o mordisqueando la hierba. Hay una en particular que, con cara de malas pulgas, se acerca muy decidida hasta el grupo de gente que estamos haciendo fotos, pero pasa de largo y sigue a lo suyo.

Las robustas patas de estas cabras les permiten trepar por las laderas rocosas de las montañas de Glacier National Park con gran facilidad.

Por desgracia pronto descubrimos que otros animalitos que también abundan por aquí son los mosquitos, que no se van aunque los espantes y que pican incluso a través de la ropa. Por suerte llevamos repelente de mosquitos en la mochila, pero el daño ya está hecho y acabamos cubiertos de picaduras.

Un espectacular mirador

Finalmente llegamos al mirador desde el que podemos contemplar Hidden Lake. A partir de aquí hay un sendero que baja hasta el lago, pero en estos momentos el acceso se encuentra cerrado al público a causa de las tareas de mantenimiento del parque. El lago, que hace honor a su nombre, está tan escondido que no es posible verlo hasta asomarse desde el mirador.

Es largo y estrecho y se extiende a nuestros pies bajo la imponente Bearhat Mountain. Las vistas son inmejorables y nos quedamos un rato disfrutando del paisaje. No obstante, no nos podemos entretener demasiado. El sol se está empezando a poner y debemos regresar al coche.

Para cuando llegamos al camping en St. Mary, ya es casi de noche. Tenemos ganas de que llegue el día siguiente para acercarnos hasta Grinnell Glacier, en la que sin duda va a ser la excursión más larga y exigente a nivel físico de todo el viaje. De momento, este primer día que hemos pasado en Glacier National Park nos ha permitido disfrutar de unos paisajes asombrosos. Sin duda mañana nos esperan nuevas maravillas por descubrir.

 

1 comentario

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