De Mauerpark al Memorial del Muro de Berlín

Berlín es una de las ciudades europeas más de moda en estos últimos años. A la vanguardia en muchos aspectos, también constituye un magnífico recordatorio de algunos de los momentos más oscuros vividos en Europa durante el siglo XX. En un recorrido que nos llevará a conocer el infame Muro de Berlín, nos preparamos para disfrutar de un estupendo día en la ciudad.

Llegada a Berlín

Llegar por primera vez a una nueva ciudad es muy emocionante. Siempre tienes por delante muchas cosas por hacer y por descubrir. Y si además te ofrece la oportunidad de reencontrarte con una amiga a la que hace tiempo que no ves, pues mucho mejor.

En vista de todo ello, nada más aterrizar el avión en el aeropuerto de Schönefeld nos apresuramos a seguir los carteles que señalan el camino hasta la estación de tren. Tenemos una cierta prisa porque hemos quedado con nuestra amiga para comer juntos. Nos conviene no perder el Airport Express para no tener que esperar a que pase el siguiente. Tras alguna dificultad técnica para comprar los abonos de transporte en la máquina expendedora (resulta que estamos usando la máquina que vende billetes para los trenes regionales en vez de los de cercanías) nos relajamos a bordo del tren, que es muy amplio y cómodo.

Cogiendo el metro por primera vez

En apenas treinta minutos estamos ya en el centro de Berlín. La estación de Friedrichstrasse es un hervidero de actividad con gente yendo y viniendo por todos lados. Allí nos bajamos para hacer transbordo al metro. Es una gran suerte que la línea de metro que tenemos que coger para llegar hasta el hotel, la U6, pase justo por allí.

El metro de Berlín nos sorprende. Se le notan los años, los vagones son bastante antiguos y ni siquiera tienen aire acondicionado. Aún así, cumple perfectamente con su función y está impecables, cosa que siempre es de agradecer. Además, ese cierto aire “retro” le aporta un encanto del que los metros más modernos carecen.

Nuestro paso por el hotel es más que breve. Tras registrarnos, subimos a la habitación a dejar las maletas y salimos como una exhalación, ya que nuestra amiga nos espera en la parada de metro más cercana. Para nuestra desgracia ha empezado a llover, pero no es nada que no solucionen nuestros paraguas plegables.

Probando la comida turca de Berlín

Tras los saludos y la alegría del reencuentro, toca ir a comer. Son más de las dos y estamos muertos de hambre. Nos parece estupendo que nuestra amiga nos lleve a un restaurante turco que está a tan solo unas pocas paradas de metro del hotel: Carik Kuruyemis (Müllerstrasse 39).

Carik Kuruyemis Berlin

El plato estrella del local es una patata asada rellena que está deliciosa. El relleno se elige al gusto de cada cual dentro de una amplia oferta, pero el resultado final tiene unas proporciones gigantescas que hace que ninguno de los tres seamos capaces de terminárnosla.

Carik Kuruyemis Berlin

El restaurante, que también es cafetería, tiene una pequeña tienda en la entrada donde comprar frutos secos y dulces turcos. Lo mejor de todo son las pipas, de girasol y de calabaza, que ellos mismos tuestan y venden a granel. Compramos una bolsita por apenas 40 céntimos y son simplemente perfectas, con el punto justo de sal y tostadas a la perfección.

El mercadillo de Mauerpark

Por fortuna, al salir del restaurante ha parado de llover e incluso luce el sol. Es estupendo, porque así podemos acercarnos a Mauerpark. Todos los domingos se monta un mercadillo de segunda mano en el que es posible encontrar de todo: ropa, muebles, enseres para la casa, libros, discos…

Mauerpark Berlin

Cuando llegamos comprobamos que el lugar está de lo más concurrido. El mercadillo es enorme y la gente que se pasea por allí es de lo más variopinta. Aún se notan los efectos de la lluvia y el suelo está completamente embarrado. Sin embargo, nos tomamos nuestro tiempo y nos paseamos sin prisas curioseándolo todo.

Mauerpark Berlin

Junto al mercadillo se extiende una gran explanada de césped. Allí se han reunido grupitos de gente para charlar, bailar, tocar instrumentos musicales o hacer malabares. Se respira un ambiente muy “hippie” y liberal, con ese aire transgresor que es una de las señas de identidad de esta ciudad.

Mauerpark Berlin

En una pista de cemento unos chicos disputan un partido de baloncesto mientras el público les anima. Justo enfrente se alzan las gradas llenas a rebosar de un anfiteatro, en cuyo centro hay montado un karaoke. Por lo visto se trata de todo un acontecimiento, y los domingos se reúne la gente para cantar y pasarlo bien.

Mauerpark

La aguja del Fernsehturm, en Alexanderplatz, es visible desde aquí
La aguja del Fernsehturm, en Alexanderplatz, es visible desde aquí

Un poco de historia en el Memorial del Muro de Berlín

Tras un rato disfrutando del animado ambiente damos un paseo por Bernauer Strasse. Allí se encuentra el Memorial del Muro de Berlín (Gedenkstätte Berliner Mauer). A lo largo de esta calle se alzó en 1961 el muro que dividió la ciudad en dos, y todavía se conservan numerosos fragmentos en pie. En los puntos donde ha desaparecido por completo se ha querido dejar constancia de su recorrido mediante unos simbólicos postes metálicos.

Berlin

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Se podría decir que se trata de un amplio museo al aire libre. Hay numerosos paneles con fotografías e información sobre su construcción y sobre los intentos de los habitantes de Berlín de pasar de un lado a otro, que en muchas ocasiones terminaban con la muerte.

Berlin

La terrible realidad tras el Muro de Berlín

El Centro de Documentación está cerrando cuando nosotros llegamos. Allí hay un mirador al que se puede subir para tener una buena panorámica de una sección del muro, donde se muestran tanto el muro interior como el exterior, con la franja de la muerte entre ambos y una torre de vigilancia desde donde se controlaba que nadie cruzara y se ponía fin a las vidas de aquellos que lo intentaban. Al no poder subir al mirador nos tenemos que conformar con echar un vistazo por una pequeña rendija entre los bloques de hormigón que forman la pared del muro.

muro de berlin

Durante el recorrido nos topamos también con la Capilla de la Reconciliación (Kapelle der Versöhnung). Está construida en el mismo lugar donde fue derribada la iglesia original por encontrarse en medio de la franja de la muerte.

El memorial permite obtener una visión bastante exacta de lo que supuso la construcción del muro que partió la ciudad, y la vida de tantas personas, en dos. Sin duda es un lugar que invita a la reflexión y que está cargado de significado.

Berlin

La Puerta de Brandemburgo: la seña de identidad de Berlín

Tras esta primera toma de contacto con la historia de la ciudad, nos despedimos de nuestra amiga. A continuación cogemos el metro para acercamos a conocer el que quizá es el lugar más emblemático de Berlín: la Puerta de Brandemburgo.

Puerta de Brandemburgo

A esta hora de la tarde el lugar está bastante lleno de gente, y parece que la mayoría son españoles. En los próximos días nos daremos cuenta de que vayamos donde vayamos, hay turistas españoles por todos lados.

Empieza a llover de nuevo, así que abrimos los paraguas y damos un breve paseo por Unter den Linden hasta llegar al cruce con la calle Friedrichstrasse. Para reponer fuerzas compramos una botella de Club-Mate. Es una bebida a base de mate muy popular en Berlín que a nosotros no nos termina de gustar.

club-mate-berlin

Cansados por el viaje y el paseo que hemos dado esta tarde, cogemos el metro y volvemos al hotel. Para cenar no nos complicamos la vida. En un Döner Kebab cercano pedimos algo de comida para llevar, ya que preferimos una cena tranquila en nuestra habitación.

Tras este primer día en la ciudad tenemos ganas de más. Nos acostamos dispuestos a disfrutar de un segundo día mucho más intenso que el de hoy.

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